Cuentos chinos…

puerta

Hay situaciones que te hacen preguntarte una y otra vez porque has tenido tan mala suerte en algo o que has podido hacer tan mal para sufrir una desgracia o un accidente.

Cuando haces esas afirmaciones estás pensando y actuando desde tu mente, desde tu ego, sin darte cuenta que la mayoría de esos accidentes son para evitar un mal mayor o desviarte de una verdadera desgracia.

Los hechos, sean buenos o malos suceden porque así se dispone en la vida de cada uno de nosotros.

Él universo siempre quiere darnos lo mejor y lo que en un principio nos parece bueno o malo, puede ser todo lo contrario al final de nuestra historia .

Lo mejor es esperar siempre el día de mañana pero, sobre todo, confiar, porque todo en nuestra vida sucede con un propósito.

He aqui un ejemplo de “cuento chino” para que puedas apreciar el resultado desde otra perspectiva, porque nunca nos paramos a analizar que hubiera pasado si no nos sucede eso que llamamos mala suerte.

Un campesino chino que aunque era muy pobre, tenía una gran sabiduría. Un día, mientras trabajaba la tierra con su hijo, éste le comentó:

-¡Padre, qué desgracia! Se nos ha ido el caballo.

-¿Por qué le llamas desgracia? respondió el padre, ya veremos lo que nos trae el futuro.

A los pocos días el caballo regresó, acompañado de otro caballo.
-¡Padre, qué suerte! exclamó esta vez el muchacho, nuestro caballo ha traído otro caballo.

-¿Por qué le llamas suerte? preguntó el padre, ya veremos lo que nos trae el futuro.

El muchacho quiso montar el nuevo caballo, pero éste, que no estaba acostumbrado a que lo montaran, lo arrojó al suelo y el muchacho se rompió una pierna.
-¡Padre, qué desgracia! exclamó el muchacho, me he roto la pierna. 

El padre, fiel a su sabiduría exclamó: ¿Por qué le llamas desgracia? ya veremos lo que nos trae el futuro.

El muchacho no se quedó muy convencido y seguía quejándose en su cama. Pero pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Llegaron hasta la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron su camino.

El joven comprendió entonces que ni la desgracia, ni la suerte existen.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s