12 de Mayo de 2004…

 

A  mis hijos,  Xavi y Marc…

12 de Mayo…

Un día, no mucho tiempo atrás, dos bebes nacieron… erais vosotros!!

Los pronósticos para que naciérais eran infinitamente pequeños. Vuestro padre y yo no solo tuvimos que conocernos y reencontrarnos de nuevo, sino también atraernos y permanecer juntos el tiempo suficiente para que vuestra creación ocurriera.

Aquí estáis, nos habéis traído un regalo único! Un regalo Divino…

El mundo nunca había visto unas personas como vosotros, sois perfectos, nadie igual a vosotros existirá jamás (excepto vosotros mismos).

Este es vuestro tiempo, estaréis aquí solo por un periodo que se hará corto, como un abrir y cerrar de ojos, aquí crearéis, amaréis, aprenderéis y compartiréis vuestra vida con mucha gente a través de vuestros años y se que algunas cosas parecerán problemas y por momentos tal vez sentáis que vuestro camino es duro y sin sentido, pero solo por el hecho de atravesar cada uno de esos momentos, existirá la prueba de que sois más fuertes y más determinados de lo que jamás podáis imaginar.

Cuando apreciéis esto, cualquier límite que tengáis habrá desaparecido en un instante!

Esos momentos de felicidad que compartiréis con otros, serán posibles solo por VOSOTROS, sin vosotros nunca ocurrirán. Por vosotros hay más alegría en el mundo, más esperanza y compasión y sobre todo más optimismo.

A medida que pase el tiempo, cada acto, aunque parezca ser solo una pequeña piedra en el inmenso mar, al arrojarla creará una onda que se extenderá, así como un pensamiento, asi como una palabra, extendiéndose hasta alcanzar a cientos, a miles de personas, tantas que tal vez nunca conozcáis.

Cuando extendáis vuestro amor, inspiraréis a otros a hacer lo mismo, cuando sonriáis, crearéis otra sonrisa en la persona que os observe… Solo aquellos que han despertado podrán ver vuestra luz donde otros solo verán oscuridad.

Os agradezco inmensamente el haberme elegido y por estar aquí.

Gracias por vuestro amor, amor sin condiciones, amor de verdad.

 

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Texto extraído/adaptado de la red

 

Abandonar el peso del pasado…

 “No hay que renunciar al pasado porque sea malo, sino porque está muerto” (Tony de Mello)

Efectivamente, no hay que renunciar al pasado porque sea malo, ni hay que engancharse a él porque fue bueno: hay que dejarle seguir en el recuerdo, más o menos vivo, pero como invitado silente al que se acude cuando uno quiere, pero, mientras, no entorpece y estorba.
El pasado es la forma en que llamamos a todo lo que pasó justo antes de este momento. 
Está compuesto por todas las vivencias que tuvimos, por los bellos mensajes que nos dejaron las cosas cuando sucedieron, o por las heridas que nos causaron; por las personas que tratamos, por los sueños que tuvimos, por las alegrías y las decepciones, por los besos y las heridas, por lo que hicimos y por lo que no hicimos. 
Se alimenta, casi siempre, de nostalgia o de arrepentimiento. 
No tiene entidad. No se puede tocar, ni se puede ver: sólo unas fotos o unos documentos escritos dejan constancia de que una vez fue presente. 
Pero el pasado no es lo que archivamos en la mente, porque ésta siempre se encarga de dar su versión particular y de añadir o quitar, según los intereses de cada uno de esos recuerdos; además, olvida, o deja que el tiempo redondee las aristas como hacen los ríos con las piedras. También permite que, desde que se crearon los malos recuerdos, engorden desaforadamente hasta salirse de su realidad.
Nuestro pasado, en muchísimas ocasiones, no es la realidad de lo que pasó, sino una opinión de lo que sucedió.
Al pasado acudimos mediante el recuerdo, y por supuesto que tenemos que recordar el pasado, pero con el fin de sentirlo como un fundamento de nuestro ser, como una fuente de experiencias y aprendizaje; eso sí, recordando siempre de forma instantánea que no está ocurriendo “ahora”, que no es nuestro “ahora”. 
La mayoría de las veces caemos en la trampa que nos tiende: los momentos del pasado afloran a la mente consciente (parece que esto lo impulsa el deseo de evolución) y tendemos a creer que estamos reviviéndolo. 
Esto trae el pasado al “ahora” con tal intensidad que lo remplaza. Si es así, entonces perdemos contacto con la correcta prioridad del tiempo, porque la persona tiende a responder a las mismas situaciones o las mismas respuestas, hasta que es consciente de su “ahora” y de su deseo de actuar como “ahora”.
Es muy importante comprender claramente este último aspecto de su utilización, porque, en muchas ocasiones, tenemos tendencia a acudir al pasado e instalarnos en él, que no es lo mismo que traerlo a nosotros para recordarlo, disfrutarlo, o aprender. 
Lo explico:
Esta es una representación imaginaria de nuestro paso por los años: partimos de cero y vamos hasta el último. No es correcta porque no vamos por los años, sino que siempre estamos en el presente, en hoy. 
Pero, para quien siga utilizando esta forma y hasta que se dé cuenta de que no es así, le cuento dónde está el error de la utilización del pasado. 

Yo estoy en un punto de mi vida hoy (por ejemplo, 45 años) y voy hacia el final (por ejemplo, 100 años), si me ocupo en volver al pasado, hacia los 20 años, hacia los 30 años, no avanzo, sino que me detengo, e incluso retrocedo. 

La actitud correcta es traer esa etapa o situación pasada al día de hoy, que venga ella, que me acompañe durante un momento en mi actualidad o mi caminar, y, después, ella misma regrese al sitio donde debe estar. 
La diferencia entre las dos posturas es evidente: si yo voy a mi pasado y me instalo en él, sintiendo como sentía en el pasado, aferrado a lo que ha pasado, pensando y actuando como en el pasado, no estoy viviendo en mi presente, no sigo creciendo, no conozco nuevas tierras ni más amplios horizontes. 
En cambio, si traigo con el recuerdo, serenamente, algo que ya ha pasado hasta el día presente, sin dejar ni un solo instante de estar aquí, en mi actualidad, yo sigo en mi Camino y él me acompaña durante un rato.
El pasado está lleno de enseñanzas, no hay duda, de las cuales hemos visto algunas y otras quedan escondidas, porque entonces no las vimos o no las quisimos ver. 
Suele pasar mucho con las situaciones pesarosas del pasado, que sólo hemos extraído de ellas el sufrimiento y nos hemos quedado sin aprehender la lección, con lo cual corremos el riesgo más que probable de que se vuelva a repetir. 
Por supuesto que es bueno volver a traer esas situaciones al presente, pero para examinarlas a la luz serena del presente, sacar el jugo que llevan, y sacar la advertencia o el consejo. 
No ha de doler hurgar un poco más allá de donde está el sufrimiento, porque justo inmediatamente detrás aparece en toda su magnitud la lección de esa experiencia.
Y es importante revisar las actitudes del pasado, porque en muchas ocasiones, y sin ser conscientes de ello, estamos actuando de acuerdo a ellas. 
La constante repetición de fobias, experiencias y traumas del pasado siguen manteniéndonos anclados dolorosamente en el pasado. 
Fíjate en esto: no hay “hábitos” en el “ahora”, porque el “ahora” está naciendo constantemente; el “ahora” es siempre una nueva experiencia a través de la cual existe un sentimiento de novedad en todas partes. El “ahora” es virgen, y en el “ahora” está todo por hacer y se puede hacer del modo que uno decida libremente hacer.
Traer el pasado al presente, con ánimo de aprendizaje, es una buena decisión, porque es a través de eso donde podemos encontrar lo que se llama la mente programada. 
Consiste en darse cuenta de que la educación, las vivencias, y los modos de actuar del pasado. Si no los actualizamos, siguen mandando en nosotros, haciéndonos funcionar de una manera mecánica y con los datos que nos inculcaron entonces o que arrastramos desde entonces. 
Podemos estudiar muchas cosas y darnos cuenta de muchas otras, pero si no vamos al origen donde nacieron las tomas de decisiones y las formas de acción, el sitio donde esta el control de mando, y si no comprobamos si funciona de forma autónoma e inconsciente, o si no somos capaces de actuar de forma fresca y distinta en cada una de las situaciones, nunca sabremos cuánto hay de libertad y de voluntad propia en cada uno de los pensamientos que nos nacen; nunca sabremos quién nos ha dicho lo que tenemos que hacer, por qué y cómo; nunca sabremos cuánto de miedos infantiles o de educación equivocada seguimos arrastrando; nunca sabremos si estamos siendo lo que podríamos ser o si seguimos regidos por una mente programada que no sabe salirse de la repetición constante de la misma respuesta al mismo estimulo. 
Sería bueno preguntarse, ¿Realmente estoy siendo YO?… 
¿O me manda esta mente que me habita, convertida en dictadora?… 
¿Seguro que se distinguir entre yo y mi mente?… 
Es muy importante desde el presente ver el pasado y tomar consciencia y posesión del presente, para inaugurarlo todo: desde una forma distinta de pensar (en el caso de lo que sea necesario modificar, ya que no hay que modificar todo y porque sí) hasta una nueva concepción de la manera de sentir o de vivir.
Es bueno revisar si en el presente sigues creyendo y arrastrando cosas del ayer. 
Por ejemplo, si tienes un complejo de que eres mal dibujante porque en el colegio sacabas malas notas en dibujo… 
¿Qué te importa ahora?
¿Por qué sigues sintiendo dentro de ti una incapacidad que no te sirve para nada, pero que en cambio tiñe una parte de ti de un color sobrio?
¿Qué importa que en el colegio fueras un mal portero y te metieran muchos goles y el resto de compañeros se burlasen de ti?
Ya no estás en el colegio… 
Ser mal portero corresponde al pasado… 
¿No podrías perdonarte por aquello –o borrarlo completamente con todas sus secuelas- y comenzar de nuevo?
¿Qué importa que tu madre dijera que eras una mala cocinera porque te costó trabajo aprender?
¿Acaso no sabes cocinar ahora?
¿Qué importa que fueras el patito feo del baile, si ahora has descubierto que hay otros tipos de belleza?
Ya sabes que no se ha de ser el mejor de todo, ni el que más de nada, sino que se ha de ser quien se es; ser uno mismo, hasta donde se llegue, hasta donde se pueda.
El pasado puede convertirse en una atadura implacable que lucha con fiereza para mantenernos a su lado.
El pasado no nos suelta, como si fuéramos su más codiciada presa; nos engaña diciéndonos que él es la experiencia que ya hemos pasado y que ahí podemos estar tranquilos; el pasado engatusa, nos miente diciendo que nosotros somos el pasado; el pasado desmiente al futuro y proclama que solo él es cierto, y nos embauca recitándonos el refrán que dice que “vale más malo conocido que bueno por conocer”; el pasado nos ata, y nos estanca; nos corta las alas, y nos intenta convencer de que no podemos escapar de él, porque contiene y mantiene cosas de la que tenemos que arrepentirnos y por las cuales aún hemos de sufrir un poco más.
Y no es cierto. 
El pasado no existe. 
El pasado es algo que murió hace tiempo. 
Lo único que aún queda es el fantasma de su paso, pero hemos de tener la seguridad y la paz de saber que no puede seguirnos, ni puede atraparnos, ni puede enviarnos sus demonios… si no estamos abiertos a aceptarlos.
Tomar conciencia del presente, sabiendo que es en el presente donde estamos todo el tiempo –y que podemos tomar libremente las decisiones que queramos por propia voluntad-, y tomar la firme y sensata decisión de escapar de las malas influencias del pasado –poniendo al mismo tiempo a buen recaudo todas las buenas-, es una labor ardua y gratificante que sería bueno que ocupara todo el tiempo que está por venir.
Será estupendo escapar de las malas influencias de esa parte cruel del pasado que nos recrimina y nos fuerza negativamente, y empeñarse en la noble tarea de construir un presente descondicionado, libre, grato y gratificante.
Te dejo con tus reflexiones…


Gracias, Francisco de Sales

Atrévete…!

Atrévete a pensar que hay algo más allá del horizonte, que el mundo no se acaba en el punto más lejano al cual llegue tu vista, se extiende imponente hacia el infinito presentando ante ti un sin fin de posibilidades…
Atrévete a creer que Dios está presente en cada uno de tus actos, que cuando más sólo te sientes más pendiente está de ti, que estará para ti aún si llegaras a dudar de su existencia, porque Su amor es absoluto e incondicional…
Atrévete a estar solo, a disfrutar de ti mismo, porque tu mejor compañía eres tú, porque no necesitas muletas para recorrer tu camino, porque viaja más rápido quien viaja sólo, porque cada instante pasado contigo mismo es un instante vivido con la persona más importante de tu vida: TÚ…
Atrévete a aceptar las cosas que se salen de tu control con el mismo amor con que recibes lo que sale de acuerdo a tus planes, confiando plenamente que todo mejorará y que tienes el poder de resarcir hasta lo que parece irreparable…
Atrévete a tomar las cosas con calma, a ocupar el tiempo que necesites para resolver tus cosas, para seguir adelante, para disfrutar cada momento, para tomar tus decisiones, porque nadie puede imponerte su ritmo, porque cada ser humano tiene su propia velocidad, porque el tiempo de Dios es perfecto…
Atrévete a construir la realidad que quieres para ti, reconociéndote artífice de tu futuro, tomando la batuta y dirigiendo tu propio destino, llegando hasta donde quieras llegar…
Atrévete a comenzar de nuevo, de cero si acaso es necesario, porque nadie puede limitar tu prerrogativa de reinventarte…
Atrévete a amar sin condiciones, sin reservas ni temores, sabiendo que el acto de amar en sí mismo es extraordinario, comenzando por amarte a ti mismo, apreciando cada una de tus virtudes y cada uno de tus defectos, porque ellos te hacen un ser único e irrepetible…
Atrévete a dar lo mejor de ti en cada circunstancia y en cada relación, entregándote sin reservas, conservando la fe, sintiéndote orgulloso de saber que pones el corazón en cada acto…
Atrévete a seguir sin importar cuantas veces tropieces, porque cada error aumenta tu sabiduría, cada caída te fortalece, siempre y cuando seas capaz de levantarte y continuar la marcha hacia tu realización…
Atrévete a voltear la página y no seguir viviendo del pasado, ya nada puedes cambiar de lo que fue, pero si puedes aprender para no volver a errar y seguir caminando hacia el éxito que es tuyo por derecho…
Atrévete a decir lo que piensas, lo que sientes, aún cuando los demás no estén de acuerdo, de la mejor manera, asertivamente, sin cohibirte ante los demás porque no estén de acuerdo contigo, porque cada ser humano es diferente y puede discrepar y expresarse…
Atrévete a admitir que estás predestinado a ser feliz, que la armonía y la paz son tuyas por derecho, que por el sólo hecho de haber nacido mereces la felicidad…
Atrévete a reconocer que cada situación tiene su enseñanza, que los momentos de gozo nos enriquecen tanto como las tribulaciones, que hay fuerza dentro de ti para enfrentar cualquier evento, planificado o no, que una hora vivida es una lección aprendida…
Atrévete a pedir en grande, todo lo que anheles, porque mereces lo mejor, porque lo vales, y lo que tus palabras decreten con fe llegará a ti tarde o temprano…
Atrévete a equivocarte y seguir adelante, porque todo lo que no acaba contigo te hace más fuerte, porque triunfa el que continúa a pesar de sus faltas, y tú eres un triunfador…
Atrévete a dibujar en tu mente la vida que quieres, reconociendo tu poder creador, aprovechando la fuente inigualable de la imaginación…
Atrévete a confiar en ti mismo, porque estás lleno de asombrosas cualidades que, si aún no han aflorado por completo, indudablemente emergerán cuando más lo necesites…
Atrévete a mirar más allá de las simples apariencias, descubriendo la belleza escondida en cada ser humano, nutriéndote con cada frase, con cada gesto, maravillándote de poder compartir con tus congéneres…
Atrévete a aprender cada día, porque la sabiduría del universo es infinita y nunca será tarde para cultivarse y seguir creciendo…
Atrévete a mantener la esperanza, porque el mundo pertenece a los soñadores, a los que se niegan a claudicar…
Atrévete a ser TÚ, porque eres perfecto, nadie tiene derecho a cambiarte, y en la medida en que te aceptes tal cual eres ganarás el respeto y la admiración de quienes te rodean…

Solo se, que no se nada…

La mente quiere aterrizar, desea fijarse a algo, aferrarse a un concepto, pero sólo seremos verdaderamente libres cuando ya no nos aferremos a nada.
La verdadera madurez está ahí, en abandonar conscientemente las percepciones mentales, tanto las positivas como las negativas.
Se trata de aceptar el grado de entrega necesario para soltarte de todas las experiencias y de todas las referencias personales.

Cuando la mente se relaja, entonces sabes quién eres y lo que eres en todo momento, aunque no puedas definirlo, ni describirlo o hablar de ello. Simplemente lo sabes porque lo eres.
Es la máxima liberación de la identidad y la separación.
Te das cuenta de que todas las definiciones que tienes sobre ti no son más que un concepto y, por tanto, una mentira.

Entonces la mente se detiene.
Al decir que la mente se detiene, no quiero decir que todos los pensamientos desaparezcan. Ese no es el resultado de la mente que se detiene. Lo que hace es dejar de interpretar la realidad. Entonces te quedas con una realidad en bruto, sin deformaciones. Es la experiencia de la libertad profunda y liberadora. Te alivias de un gran peso.
Tus pensamientos no tienen que dejar de pasar por tu mente. No necesitas cambiar nada. Tu mente sólo tiene que hacer una cosa: contemplar con mucha curiosidad la pregunta ¿qué soy yo realmente?
La contemplación de esta pregunta te llevará precisamente más allá del pensamiento.

Si te preguntases ahora mismo ¿quién soy yo?, ¿qué es lo primero que dirías?…

Cuando te haces consciente de que “no sé quién soy”, la firmeza desaparece de los cimientos de tu vida.
La auténtica liberación está más allá de la mente.
Cuando llegas a lo desconocido, en realidad estás a las puertas de la liberación. Lo único que tienes que hacer es sumergirte en el hecho de que no lo sabes.
¿Cuál es la experiencia del no saber? ¿Cómo te sientes realmente al no saber?

Si no escuchas a la mente diciendo “oh no, necesito saber”, y no te asustas; y si acudes directamente a tu sensación, verás que te sientes muy bien en el no-saber. Te sientes muy liberado, desde el principio. No saber es un alivio, pues lo que creías ser es lo que generaba todos los problemas. Es lo que cargaba con todo el peso.
Pon tu atención precisamente ahí, en el no-saber, eso es todo lo que tienes que hacer.
¿Cómo te sientes al no saber? ¡Oh, es tan maravilloso!
Limítate a descansar ahí…
No llegarás al conocimiento sabiendo, sino no sabiendo.
Estarás a un millón de kilómetros de todo lo que sabes, cada vez a más profundidad, lo que implica que estarás más allá de la mente. Entonces lo verás en un instante, y lo sabrás.

Alcanzarás sabiduría por el mero hecho de descansar en el no saber. Es una paradoja. Cuanto más descanses en el no saber, lo que implica no aferrarse nunca a la mente, más directa será tu experiencia de sabiduría. Surgirá en un instante.

Nos pasamos muchas vidas danzando junto a las mismísimas puertas de la libertad. Hacemos piruetas en el descansillo y nunca sabemos bien quiénes somos. Bastará un chasquido, una vuelta más de ese nudo, para obtener sabiduría, eso es todo. Es tan fácil. No es difícil. Lo que ocurre es que la gente no sabe adonde ir. En cuanto sabes adonde ir y tienes el coraje de ir ahí, es fácil. Dirígete hacia lo desconocido, experimenta lo desconocido, sé lo desconocido. Todo el conocimiento verdadero se despierta en lo desconocido.


Adyashanti

Un 15 de enero…

En este día tan especial, en el que cumplo 15 años de vida y unos tantos más de experiencias, deseo compartir con vosotros este viejo poema indio que en su día me hizo reflexionar y mirar hacia una nueva dirección más luminosa… 
Te deseo Tiempo…
No te deseo un regalo cualquiera,te deseo aquello que la mayoría no tiene: te deseo tiempo, para reír y divertirte.

Si lo usas adecuadamente, podrás obtener de él lo que quieras.

Te deseo tiempo para tu quehacer y tu pensar no sólo para ti mismo, sino también para dedicárselo a los demás.

Te deseo tiempo, no para apurarte y andar con prisas, sino para que siempre estés content@.

Te deseo tiempo, no sólo para que transcurra, sino para que te quede: tiempo para asombrarte y tiempo para tener confianza y no sólo para que lo veas en el reloj.

Te deseo tiempo para que toques las estrellas y tiempo para crecer, para madurar. Para ser tú.

Te deseo tiempo, para tener esperanza otra vez y para amar, no tiene sentido añorar.

Te deseo tiempo para que te encuentres contigo mism@, para vivir cada día, cada hora, cada minuto como un regalo.

También te deseo tiempo para perdonar y aceptar.
Te deseo de corazón que tengas tiempo, tiempo para la Vida y para tu Vida.

Declara quién eres y reclama tu herencia…

Estoy en este mundo para aprender, vengo de una consciencia superior igual que todos. Intento vivir en el mundo de la unicidad y no de la separación como nos enseñaron. Estoy consciente que mis pensamientos son la fuerza y la energía que viene de mi mente, y que todo pensamiento llega a algúna parte…. así es como voy creando mi vida. 

Hoy es un día como otros… aunque es otro día de aprendizaje, mirando mi vida como protagonista… Dejé de ser espectador… Y me hago cargo de mis elecciones y sus consecuencias. 

Sigo en este camino sin retorno… de vuelta a casa. 

Agradezco a todos y a cada una de las personas que están en mi vida, a las que ya no están y las que vendrán.

Todo lo que sucede es perfecto. (Aún cuando las cosas no son como nosotros esperamos, es tal cual tenía que suceder) Siempre aprendiendo. Ya que es justo en “esos” momentos cuando más aprendes.

Todo lo que soy, así lo elegí antes de llegar a este plano de mi existencia. Mi padre y mi madre que son lo mejor que pude haber elegido. Y no por que no cometieran errores si no por que simplemente no podían enseñarme nada que ellos mismos no supieran. Haciendo lo mejor que podían con el entendimiento y la conciencia que tenían. 

Agradezco y Honro a mis ancestros, a mi árbol, a todos lo hombres y mujeres de mi clan. Si no fuera por ellos, mi vida tal cual es, no hubiese sido posible.

Con amor y entendimiento comprendo los sucesos de mi vida. 

No tengo nada que perdonar… ya que nada ni nadie me puede dañar. 

Mi espejo eres tu… Si algo me molesta de ti, lo corrijo en mi… Ya que solo puedo ver en ti lo que está en mi interior. (Si me miro al espejo y veo que mi cabello no está bien… a quien peino, al espejo?? No, a mi… Así Funciona)

Agradezco a Dios, Al Universo, por darme el privilegio de ser madre. Que me entregaron unos hijos para conocer el amor incondicional, aunque no sean míos… no vinieron aqui a cumplir mis sueños, ni mis expectativas, ni las del clan si no los propios. Mi única expectativa es que sean felices.

Hoy reclamo mi herencia… esa que por derecho me corresponde, esa que enseña a vivir en el amor y no en el miedo… esa es la clave para elegir un resultado entre tantas posibilidades, sí, la clave desde el amor, uniendo pensamiento, emoción y sentimiento para vivir en coherencia…

Nadie dijo que seria fácil… pero tampoco que era lo mejor que me podría pasar…

Con amor… Nuria

Gracias Titi Montes por tu inspiración…

Se feliz…

No te conformes con “casi feliz”

No termines libros malos.

Salte del cine si la película es aburrida.

Si no te gusta el menú, levántate y cambia de restaurante.

Si no estás en el camino correcto, da la vuelta y toma otro.

El tiempo es único y no vuelve… vive cada instante siendo Feliz!

Si me ves cansada/o…

Si me ves cansado, fuera del sendero, ya casi sin fuerzas para hacer el camino…Si me ves sintiendo que la vida es dura, porque ya no puedo,

porque ya no sigo..

Ven a recordarme cómo es un comienzo, ven a desafiarme con tu desafío. Muéveme en el alma, vuélveme al impulso, llévame a mí mismo…

Yo sabré entonces encender mi lámpara en el tiempo oscuro y entre el viento frío volveré a ser fuego desde brazas quietas que alumbren y revivan a mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna del primer paso para un principio.

Muéstrame la garra que se necesita para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansado fuera del sendero, sin ver más espacios que el de los abismos.

Trae a mi memoria que también hay puentes, que también hay a las que no hemos visto…

Que vamos armados de fe y de bravura, que seremos siempre lo que hemos creído.

Que somos guerreros de la vida, y todo nos guía hacia nuestro sitio.

Que un primer paso y que un nuevo empeño, nos lleva a la forma de no ser vencidos.

Que el árbol se dobla, se agita, estremece, deshoja y retoña pero queda erguido.

Que el único trecho que da el adelante es aquél que cubre nuestro pie extendido…

Si me ves cansado, fuera del sendero, solitario y triste, quebrado y herido, siéntate a mi lado, tómame las manos, entra por mis ojos hasta mi escondrijo.

Y dime se puede e insiste: se puede, hasta que yo entienda que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza, al que de cansancio se quedó dormido.

Y tal vez, si quieres, préstame tus brazos, para incorporarme,nuevo y decidido.

Que la unión es triunfo cuando ambos vamos con el mismo brío…

Si me ves cansado, fuera del sendero, lleva mi mirada hacia tu camino hazme ver las huellas, que allá están marcadas, de un paso tras otro por donde has venido…

Y vendrá contigo una madrugada, la voz insistente para un nuevo inicio.

Que abriré otro rumbo porque sí, he creído, que siempre se puede,se puede, MI AMIGO.

Vera da Carvalho.